Fragmentos
De las puras ganas de escribir
En el trabajo
Todos los días a la misma hora pasaba un señor de unos 50 años bien gastados. Empujaba un carrito y me miraba de reojo. Así pasaba una y otra vez, durante unos dos meses. Hace una semana que me empezó a saludar, justo ahora que me cambio de trabajo.
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