14 de julio

Carnaval de manifestaciones. La gente expresando su descontento. Los llaman comunistas, resentidos, flaites, envidiosos que quieren todo gratis, y así un sin fin de cosas. Pero tanto peyorativo insistente se hace chistoso, y a veces espero uno cada vez más ingenioso para poder ventilar los dientes.

Mientras caminaba por la Alameda buscando a mis compañeras de manifestación, pude ver la creatividad infinita de la gente, callampas rojas con tintes blancos avanzaban dichosas de su obra, aludiendo a que todo vale igual o menos que ellas, pobrecitas.

Un poco más adelante, padres con sus niños al hombro o en coche, la edad no tiene límite como dicen en fantasilandia. Bien colorinches y cachetonsitos los críos, observando cuanto personaje se les cruzaba, cautivando su atención las formas y colores, mientras que sus padres avanzaban exigiendo el futuro que deseosos esperan dejarles en herencia a sus vástagos, la tan anhelada educación.

Continúe mi camino y de pronto una bandera gigante se cruzó a mi paso, hasta ella se dio cuenta que las cosas están cruzando vergonzosamente la línea de la injusticia, y yo ahí, con ella de obstáculo en el camino. No me quedo más alternativa que agachar el lomo y caminar por debajo de ella, no le iba a decir que se corriera, si a la pobre no le pusieron ojos, porque su creador dijo que le era indiferente quien se escudara con ella, no necesitaba ver, solo sentía con el corazón, y eso le bastaba.

Seguí avanzando y me encontré con una rueda gigante, de esas que usan los hámsteres en su jaulita paradisíaca. Un comisionado de dicha especie, algo peculiar por cierto, la hacía funcionar. El ejemplar se paraba solo en dos patas, y sus bigotes no eran muy largos, pedía que por favor se detuviera este ciclo malicioso manipulado por cofradías, que lo único que hacían eran jugar con él, y ver hasta donde le permitiría avanzar el corazón, como un juguete del destino echaba un paso tras otro.

Más adelante, un señor con resortes en los pies gritaba que aquel que no saltaba era lavín, o piñera, o pinochet (no los considere sustantivos propios, para restarle un poco de importancia a la defensa de la propiedad privada), cuestioné si mi salto me haría menos lavín, o piñera, o Pinochet, que el tipo que estaba a mi lado y saltaba más alto que yo.

Seguí avanzando, y un padre desde el techo de un paradero vigilaba como su hijo gritaba consignas alentadoras, soñando con lo imposible para conseguir lo posible. Pasado, presente y futuro se reunían para escribir la historia.

Camine unos metros más, y era como si me hubiese teletransportado y llegado a brasil, era una fiesta, todos de verdes, nunca pude averiguar a qué institución pertenecían, pero realmente poco o nada importo en el momento, lo que me cautivo fue la alegría con la que se expresaban, al son de bailes, cantos, y una lucha por la que todos estábamos ahí.

Pocos pasos más allá, al fin di con mis compañeros, iban con el peda (Universidad Metropolitana de las Ciencias de la Educación, para abreviar), y llegue para seguir caminando junto a ellos, porque mi amiga dice que tenemos que tener algún punto de referencia por si nos perdemos, pero me gusto estar perdida un rato, y caminar por entre las multitudes, descubriendo un sin fin de expresiones, que me motivan a pensar que las cosas siempre pueden ser diferentes, a que no por que el mundo sea de una forma deba seguir igual, me motiva pensar a que es posible el cambio.

Unidad y Lucha, las damas de la Victoria.


Un poco de Bukowski, un poco de nada.

hablaba en la tarde con un amigo, de estas conversaciones por msn medias despersonalizadas aveces, dejando a un otro yo hablar por mi misma. que diga lo quiera, total se puede retractar sin tener que disimular con el rostro.
me pregunto este amigo si le podía recomendar un libro, me acorde de la conjugara de los necios, de Dstoievski y otros, entre ellos Bukowski. Entonces me puse a buscar información de este tipo. no sabia si estaba vivo o no, tampoco cual era su historia de no escritor. hasta ahora no he leído nada de eso, no se si lo haga, aveces es mejor quedarse con el escritor, ese que escribe sin tapujos, sin prejuicios, ese que escribe a secas.
encontré fotos de él, y es como sus libros, un libro lleno de marcas en la piel, lleno de arrugas, lleno de historia, empinando la botella para vivir en un estado que no es el presente.
es un rostro seco el que veo, sin mayores expresiones que la realidad lívida y tangible.
no se quien era, me estoy inventando un personaje, entre sus letras, su rostros y las huellas que contemplo en su aspecto. esta desgastado, pero quizás es porque ha visto el fondo, y quien sabe si ha tocado la gloria, para cada ser humano esta resulta distinta en sabores y texturas.
"some people never go crazy what truly horrible lives they must lead ", algunas personas nunca se vuelven locas, que horrible la vida que les toco vivir (al menos así lo entendí), me acorde de una frase de Corazón valiente, cuando Wallace dice "todo hombre muere, pero no todo hombre vive", y es que encuentro una conexión en ambas frases, por lo visto estar vivo y vivir no son la misma cosa, existiría un propósito, una causa, una razón, o un sentido, para así en cierto modo justificar la existencia, una incógnita que ha latido y latirá por toda nuestra existencia. Y por las expresiones Bukowski, mas que estar vivo vivió, y vivió la locura, porque para encarar al que no la tiene debe haberla conocido. La senda del perdedor es la senda de Bukowski, es la senda de todos, es la senda de una sociedad pobre, de cero humanismo, en blanco y negro, plana, pero con espinas que clavan al tocarla. Es la senda que se pierde en las heridas, que conoce el romanticismo porque sabe del sufrimiento, se afianzan con el caminar, se afianzan a medida que se vive, se afianzan al paso que nos desconocemos aun más, y nos vamos encontrando próximos de cara a la libertad.