Un poco de Bukowski, un poco de nada.

hablaba en la tarde con un amigo, de estas conversaciones por msn medias despersonalizadas aveces, dejando a un otro yo hablar por mi misma. que diga lo quiera, total se puede retractar sin tener que disimular con el rostro.
me pregunto este amigo si le podía recomendar un libro, me acorde de la conjugara de los necios, de Dstoievski y otros, entre ellos Bukowski. Entonces me puse a buscar información de este tipo. no sabia si estaba vivo o no, tampoco cual era su historia de no escritor. hasta ahora no he leído nada de eso, no se si lo haga, aveces es mejor quedarse con el escritor, ese que escribe sin tapujos, sin prejuicios, ese que escribe a secas.
encontré fotos de él, y es como sus libros, un libro lleno de marcas en la piel, lleno de arrugas, lleno de historia, empinando la botella para vivir en un estado que no es el presente.
es un rostro seco el que veo, sin mayores expresiones que la realidad lívida y tangible.
no se quien era, me estoy inventando un personaje, entre sus letras, su rostros y las huellas que contemplo en su aspecto. esta desgastado, pero quizás es porque ha visto el fondo, y quien sabe si ha tocado la gloria, para cada ser humano esta resulta distinta en sabores y texturas.
"some people never go crazy what truly horrible lives they must lead ", algunas personas nunca se vuelven locas, que horrible la vida que les toco vivir (al menos así lo entendí), me acorde de una frase de Corazón valiente, cuando Wallace dice "todo hombre muere, pero no todo hombre vive", y es que encuentro una conexión en ambas frases, por lo visto estar vivo y vivir no son la misma cosa, existiría un propósito, una causa, una razón, o un sentido, para así en cierto modo justificar la existencia, una incógnita que ha latido y latirá por toda nuestra existencia. Y por las expresiones Bukowski, mas que estar vivo vivió, y vivió la locura, porque para encarar al que no la tiene debe haberla conocido. La senda del perdedor es la senda de Bukowski, es la senda de todos, es la senda de una sociedad pobre, de cero humanismo, en blanco y negro, plana, pero con espinas que clavan al tocarla. Es la senda que se pierde en las heridas, que conoce el romanticismo porque sabe del sufrimiento, se afianzan con el caminar, se afianzan a medida que se vive, se afianzan al paso que nos desconocemos aun más, y nos vamos encontrando próximos de cara a la libertad.


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