En el trabajo

Todos los días a la misma hora pasaba un señor de unos 50 años bien gastados. Empujaba un carrito y me miraba de reojo. Así pasaba una y otra vez, durante unos dos meses. Hace una semana que me empezó a saludar, justo ahora que me cambio de trabajo.

Circulo vicioso

Acabo de leer la introducción de un libro que habla sobre Krsna y que adquirí el día de hoy en el paseo ahumada, dice ; sin promover en el hombre una espiritualidad fanática o banal, este proceso le indica como conducir una vida ideal, colmada de buenas cualidades espirituales y complementada con un vastísimo caudal de conocimiento filosófico acerca del Absoluto, de la renunciación, de la vida eterna, etc. Esto es por supuesto, muy diferente de la vida moderna del llamado hombre educado y civilizado, quien se siente muy orgulloso de lievar una vida plagada de ansiedades y deseos ilimitados, y sin ningún conocimiento verdadero del propósito y las conquistas de la vida humana. Con esta cita, mas que cuestionar mi ideología religiosa, me hizo recordar un episodio de mi vida en el que estaba realizando mi práctica profesional, el tema era organización económica, y explique a niños de once años, que la economía como ciencia, estudia el problema económico, que consiste básicamente en que los recursos son escasos y los deseos o necesidades son ilimitadas, les explique que una vez satisfecha una necesidad nace otra, y luego otra, y luego otra, consumismo tras consumismo...y ni siquiera me lo cuestione, no hasta ahora.



Apaga la tele y piensa

Todavía no son las dos de la tarde, me encuentro en la calle Brasil en una sucursal del Banco Estado. Acabo de detener mi lectura para mirar un poco lo que ocurría a mi alrededor, vi la hora y me di cuenta que había transcurrido casi media hora desde que llegue.
Hay cuatro cajas, de las cuales aparentemente 1 no es utilizada porque el numero y el letrero donde debería decir "caja", esta tapado con un papel kraft. De las otras 3, 1 es exclusiva para clientes, nunca he entendido ese titulo, si yo también tengo cuenta rut y esas cosas, pero no, yo debo ir en la otra fila. De las dos que me quedan, como dice la canción de los perritos, solo en una hay un cajero (un ser humano atendiendo). Justo ahora que escribo un hombre alega entre improperios la ineficiencia del sistema, pero no hace nada, habla en dirección al suelo, donde solo los que lo rodean logran escuchar, luego continua leyendo el diario, el resto, igual de consternados, ponen cara de ¿cómo tienen una caja abierta? ¿a caso creen que no tenemos otras cosas que hacer?, otra vez no alcanzo a almorzar, ni cagando alcanzo a llegar a la clase de conta, y así suma y sigue. La mayoría que esta cercana a la caja, mira alienado la tele que hay al lado de una ventana (la única que esta abierta por cierto). Pasan el menú de tevito, un programa del canal siete, muestran a Cerati y otros grupos de los ochenta, después viene Obama y Osama.
Sigo mirando a la gente, siento que soy la única que lo hago, los demás si no miran el suelo miran la tele, no piensan, no piensan en la ineficiencia del sistema, están simplemente mirando la tele, como hipnotizados, para entretener un rato, pero no piensa, y el sujeto que no piensa no actúa, por ende no hay cambio. Es mi turno.

Nota: El cajero atiende feliz.