Eduardo Galeneano

Da para sentir envidia de los tiempos en que la esclavitud se llamaba esclavitud, así dice Galeano, así pienso yo. Cada día se esconde más lo que es cierto, pareciera que si se puede tapar el sol con un solo dedo, la gente solo ve la linea del horizonte, pero no alcanza a imaginar lo que hay detrás, solo ve el precipicio, entonces se hace más fácil el trabajo de aquellos que hacen del día la noche más oscura. Te esconden la verdad con una sola y perfecta sonrisa, como si con eso bastara, son verdaderos arlequines de esta maquinal estrategia.
De todas maneras no creo que esto sea todo...no creo que caminemos a ciegas hacia el abismo, creo que lo hacemos con ojos bien abiertos, a paso firme y convincente, y que en vez de precipicio encontraremos un suelo llano, donde podremos empezar, algún día, a construir de verdad una sociedad igualitaria, en oportunidades, en capacidad de reflexión, en capacidad de pensar, de actuar, de transformar.
No pierdo la esperanza, y aunque es fácil hacerlo, no se tiene que perder el objetivo, no somos nada, pero esta la idea, esa que es inyectable a cualquier persona, propagándose cual virus por las venas, somos transportadores de la idea y a pesar de que no somos nada, somos a la vez parte de un todo.

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